Turismo en Malpica de Bergantiños
Turismo en Malpica de Bergantiños
El Ayuntamiento de Malpica de Bergantiños está localizado al noroeste de la provincia de A Coruña, en la comarca de Bergantiños, en la mítica y afamada Costa da Morte. A la orilla del Océano Atlántico, con el que linda en su parte norte y sobre el que cimienta su costa de oeste a este, desde el Monte Nariga hasta la punta de Razo, extremo occidental del arenal de Baldaio (Carballo). En medio de esta línea de costa, sobresale el Cabo de San Adrián, frente al cual se levantan las Islas Sisargas. De 60,5 km2 de extensión, con una densidad de población de 140 h/km2, su principal puerto pesquero es el de la capital, Malpica de Bergantiños, dedicado fundamentalmente a la pesca de bajura y marisqueo.

En Malpica no debes perderte:
• El paisaje y la gastronomía abundante en pescados y mariscos.
• La artesanía del barro con la alfarería de Buño .
• Nuestro patrimonio histórico-artístico con la huella de Urbano Lugrís.
• Las torres medievales y la iglesia románica de Mens.
• Sus ocho blancos arenales.
• Las Islas Sisargas acompañando al mar y al sonido del viento. 

De espaldas al puerto, se abren a las Islas Sisargas, el paseo marítimo y la playa de la Area Maior, ambos espacios de descanso para el viajero y lugar de encuentro para surfistas durante todo el año
Malpica de Bergantiños se asienta sobre una pequeña península, formada por la presencia de tres elementos geográficos determinantes: arena, tierra y mar. O la Area Maior, el pico de la Atalaia y el puerto. Espacios con mayúscula, contextos de vida y también de muerte que configuran la fisonomía física de una villa y la idiosincrasia de sus gentes.
La calle Eduardo Vila Fano marca el inicio de este camino que discurre entre calles y callejones. El citado ingeniero fue quien, en tiempos de la II República (1931) y con la inestimable ayuda del diputado Emilio González López, sentaron las bases del puerto actual de Malpica. Junto con Caión, Corme, Laxe, Camelle o Camariñas, Malpica de Bergantiños es una de las típicas villas marineras de este mítico espacio denominado Costa da Morte. Hoy en día, tan sólo podemos ver gotas, escasos ejemplos de arquitectura marinera entre la esquizofrenia urbanística predominante. A pesar de todo, las calles estrechas y laberínticas, los llamativos colores de fachadas y ventanas, el olor a algas, el calor de la gente, permanecen inmutables a lo largo del tiempo. Se deja llevar el viajero por tal sensación. El lema turístico ideado en la década de los setenta por las autoridades locales decía "Malpica de Bergantiños: a Vila da Vida na Costa da Morte".
De la calle principal, salen docenas de arterias por las que transitan cientos de vidas, dando cómo resultado una imagen de vitalidad y movimiento inusitado. Conversaciones en voz alta con un hablar cantarero, niños jugando en las calles, el ajetreo entre pequeños comercios y el tráfico, denotan cierto caos harmónico que el visitante valora como vital y relajante al mismo tiempo. Lástima de una arquitectura que acerque un contrapunto racional a tanto torbellino. Y el salitre extendido por el soplido sonoro del noreste, la omnipresente gaviota, los rostros agrietados por el trabajar diario en el mar, impregnan carácter a la villa que vio, en estas mismas calles, las Misiones Pedagógicas, los actores venidos de la Meseta, el desfilar en memoria del primer guardia civil asesinado por ETA, procesiones dictadas por el santoral y huidas en la alborada hacia la libertad. Fue durante la Guerra Civil, cuando tres motoras malpicanas, llenas de hombres, miedo y pesar, arriesgaron vidas propias y ajenas para evitar luchar en la contienda contra hermanos de la misma fe. Historias de vida por reescribir.
Ver también romería do Santo Hadrían, Malpica (ver foto):

Como cualquier villa marinera, las primeras casas de Malpica de Bergantiños nacieron al abrigo del noreste y con las fachadas hacia el mediodía a los pies de Pico da Atalaia. Despacio, se iban colgando hasta las mismas rocas de la ribera. Debido al desarrollo económico basado en la pesca, pasaron del primitivo espacio ocupado a extenderse por la calle principal. Las actuales construcciones, a modo de cubos sin gracia, se levantan sin pensar en las zonas ventiladas, carentes de la mínima armonía y de la belleza de corredores y galerías de las casas de antaño que fascinaban todas y cada una de las miradas. Casa terrena Es la tipología constructiva más primitiva. Los muros son de mampostería, reforzados en los huecos y esquinas. Consiguen muy poca altura para defenderse de los vientos dominantes en la costa. El interior se divide en escasos espacios: cocina, pasadizo, pocilga, cuarto y cubierto. Tan sólo tienen una planta. Casa con soportal Casa entre medianeras, con dos plantas. La segunda, en la fachada, se sostiene por columnas de hierro, columnas de piedra o por una arcada. De este tipo no encontramos ningún ejemplar en Malpica. Casa con corredor De madera, de hierro, hoy de cemento, sostenido por canzorros o por una suelo de piedra que sobresalen de la fachada unos balcones que otorgan señoría a las viviendas. Espacio de ocio, lugar para colgar utensilios de pesca o ropa, en un rincón mostraban un recinto cerrado destinado a ser el retrete de la vivienda. Casa con galería Son las casas de las familias más acomodadas, de los patrones de embarcaciones. La galería, de cristales se orienta al atardecer para imprimir calor al interior de la vivienda. Espacio para palillar o disfrutar de buenas lecturas en las familias más ociosas.
En la Praza do Cruceiro, donde hoy se levanta una cruz de piedra grabada por sus cuatro caras, emanaba una fuente natural desde donde se abastecieron de agua los moradores de la Atalaia desde tiempos de la creación de esta villa. La plaza se muestra en encrucijada de invitación a caminos dispares. Una nos lleva al muelle. La calle Ramona Criado, que recuerda la figura de una maestra querida en la villa. La calle San Ramón que, cercando el Pazo del Vizconde San Alberto, nos lleva a la Atalaia. Caminamos por la calle Tío Paz, amable marinero muy querido por los niños, por los cuentos y mañas del mundo del mar que les enseñaba cuando se acercaban a su casa. Andamos mientras la ruta cuelga de los primitivos balcones de Malpica para que la envidia no entre en las casas, nos acercamos al Mirador.
Contemplamos la pequeña ensenada hoy convertida en uno de los más importantes puertos de bajura de Galicia. La dársena que resguarda las embarcaciones más indefensas. La Casa do Pescador con los murales de Urbano Lugrís. El Camino do Río, que se fue poblando de cajones de ladrillo, que también observan la peligrosa ensenada. Y la costa recortada, de vegetación baja y peligrosas cuevas marinas. Es este un espacio para detenernos, para parar el tiempo y contemplar el ajetreo de marineros y compradoras abajo, en el muelle. Descendemos por los tramos de escaleras que parten desde el amplio techo de la lonja antigua, hoy aulas para actividades portuarias. Abajo nos esperan distintos tipos de embarcaciones pesqueras, los oficios centenarios que fueron conformando la economía de esta villa marinera y la variedad de pescados y mariscos capturados. 

Bergantiños nació como puerto ballenero. En el siglo XVII, Jerónimo del Hoyo (365) nos dicen que este era el puerto de Galicia donde más ballenas se capturaban: "Péscanse cada año siete u ocho ballenas, dos más o menos, arriendan los vizcaínos, que son los que la pescan; al arçobispo páganle casa año siete mill maravedís y estos son renta fixa". Desde entonces, quizás el puerto "piojo" (apodo local por la costumbre, hoy en desuso, de luchar con las plagas de este parasito en las cabezas de los niños en el atardecer bajo) no dejaría de estar en obras de mejora. El dique de abrigo, hecho de hormigón y piedras procedentes del Monte de Beo, pretende cerrarle el paso a la rompiente de la "Plancha". A pesar de su altura y longitud, aún resulta insuficiente, y hay días de temporal, que muchos barcos deben buscar abrigo en otros refugios. No es este un puerto natural, y eso evoca a buscar soluciones humanas a inclemencias naturales.
LA LONJA: Desde que Malpica de Bergantiños, tras su pasado ballenero, se convirtió en puerto de pesca de bajura, los espacios de subasta de las capturas fueron cambiando de emplazamiento. José Mas (1998: 61-62) nos describen la lonja y la descarga de pescado en los años 20, situada en los cimientos de la Casa del Pescador: "En canto as barcas pasaban a plancha, as mulleres, cos pés espidos e as pernas ao aire, avanzaban en grupos de catro ou cinco para aferrarse á proa e axudar aos seus homes na complicada e laboriosa tarefa do desembarco... con grandes cestos, e axudadas pola tripulación, íana trasladando [a pesca] a un cornecho da praza que por un milagre estaba libre... Baleira a barca, os mariñeiros e o patrón marchaban... Quedaban, polo tanto, como únicas donas do produto da pesca as mulleres. Elas mesmas facían o reparto". Desde aquí, trasladaban la sardina en la cabeza hasta las fábricas de conserva y salazón que había en la villa. En la tarea de transportar el pescado en cestas hasta tierra, participan mujeres y niños, cobrando una "tarja" por cada viaje, una moneda local de valor simbólico que era canjeada posteriormente por pesetas o pesos en la casa del patrón. Hace ya décadas que no se estila. Realizada la primera ampliación del puerto, se construyó la vieja lonja que hoy ha dado paso a una, dotada de medios más modernos. La subasta Con respeto y silencio se puede acudir a un sistema tradicional de venta y casi extinguido en Galicia como es la subasta de las capturas. La pesca de las tarrafas se subasta en monitores eléctricos. Con un truel, se trae una muestra de lo capturado (dos o tres kilos) para que el comprador valore lo que va a comprar. El coste de ese producto, estipulado el precio de toda la carga, se destina a la Cofradía de Pescadores. Sin embargo, la pesca del día se subasta, cantando a las compradoras, el precio del kilo de cada especie a la baja; aceptada la comprar, la pescantina coloca un papel con su nombre en las capturas adquiridas.
Una visita a Malpica tiene que acabar en cualquier de los restaurantes de la zona donde podremos degustar los mejores pescados y mariscos de la zona, frescos....y sabrosos. Restaurante recomendado Restaurante en Malpica As Garzas
Información completa sobre Malpica: Concello de Malpica
1 comentarios:
Malpica es muy bonita.Muy bueno también este blog.
Otros también dedicados a este tema:
http://malpicasite.blogspot.com/
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