domingo 28 de noviembre de 2010

Restaurante Alborada A Coruña

Restaurante Alborada A Coruña nueva estrella Michelin en España


Un nuevo restaurante gallego se suma a los ocho que ya tiene la condecoración de una estrella Michelín. Se trata del coruñés Alborada que este año ha sido galardona con la estrella Michelin que lucirá durante todo el año 2011.

Datos de contacto:
Paseo Marítimo Alcalde Francisco Vázquez nº 25 - 15002 A Coruña
info@restaurantesalborada.com
Tfno: 981 92 92 01

Ofrecemos productos con el espíritu de Galicia, cuidadosamente seleccionados y con el tratamiento de una cocina gallega actualizada.

Practicaremos una especial vinculación y compromiso con los productos gallegos
Tras sus amplias cristaleras te encuentras una decoración en madera, muy cálida, techos altos y ambiente que invita a la tranquilidad. Las mesas son de distintos tamaños y formas, guardando espacio considerable entre ellas por lo que el ambiente es el propicio para mantener una conversación de manera íntima, con poco ruido general o de mesas cercanas. Además y para cena de negocios cuenta con un reservado. Tiene varios comedores (fumadores y no fumadores) y un reservado. La cocina es un lugar abierto donde poder observar la elaboración de las propuestas que estén preparando. restaurante como un edificio en el paseo marítimo perfectamente visible desde el exterior, particularmente de noche, destacando las luces de su interior.

Precios aproximados sobre 50-55 euros por persona (esperemos que no suban ahora por la estrella Michelin). Tiene un menú degustación. Amplia carta de vinos.

Lo Mejor: Ambiente tranquilo, muy buen servicio y amabilidad. Además el local amplio y transparente también es de destacar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La noche del pasado sábado día 4 de junio de 2.011, invitado por un matrimonio amigo y en compañía de mi mujer, acudimos a cenar al Restaurante Alborada. De entrada todo muy bien, bonito y acogedor. Nos atendieron inmediatamente y a partir de aquí empezaron las sorpresas desagradables, sobre todo para un restaurante de este nivel. La “carta muy justita” y tras solicitar tres de los entrantes para compartir como primer plato, el responsable de la sala (al menos por la pinta), nos propone traerlos emplatados de manera individual para que resultase mas cómodo. El resultado final de estos entrantes, es que nos cobraron cuatro raciones (una por comensal), de los tres tipos de entrantes que pedimos para compartir. Ya no voy a entrar en las cantidades de comida de los mismos, pues sabes que cuando acudes a un restaurante de este tipo, todo será mas bien escaso, pero no se puede “robar” de una manera tan descarada al cliente, multiplicando por cuatro el precio de los entrantes, al ofrecerte servirlos de manera independiente. Para seguir contabilizando puntos negativos, se dio la circunstancia de que yo personalmente pedí unos salmonetes desespinados, los cuales estaban absolutamente crudos y duros como chicle, siendo lo mas parecido a la comida Japonesa que vi en un restaurante no Japonés. Como es evidente, quedaron en el plato y a la hora de recoger la mesa el camarero, ni la más mínima pregunta del motivo por el que no se había comido el pescado, lo cual, en un restaurante de este nivel, me parece bochornoso, pues hablamos del “ABC” de la restauración. Eso si, lo cobraron puntualmente a precio de oro. Añadiría por último, que servicio fue muy lento entre plato y plato y sobre todo a la hora del café, pues nos los ofrecieron tomar cuando ya hartos de esperar habíamos pedido la cuenta. En resumen, un restaurante que pretende ser de alta escuela, pero que “atraca” a sus clientes de manera barriobajera valiéndose de lenguajes sibilinos, que no pregunta por los platos servidos en condiciones lamentables, pero que a la hora de cobrar… “NO SE LO RECOMIENDO A NADIE”. Tontos si, pero tanto no.

M. Porta dijo...

Es, en mi opinión,el mejor restaurante de la ciudad de A Coruña. Eso sí, también el más caro, aunque no es de extrañar.

El ambiente es tranquilo y acogedor. La decoración, sobria y elegante. Mantelería, vajilla, cristalería y cubertería, todo de excelente calidad. El servicio amable y discreto.

La comida... La comida es un espectáculo emplatado. Lo ideal es probar los menús degustación; tienen dos que cambian periódicamente. Por cierto, a mí el "gourmet" de este verano no me encantó, pero he de decir que fue la primera vez que puse un mínimo "pero" a este restaurante. No obstante, el hecho de que no fuese del todo de mi gusto no quiere decir que no fuese magnífico, como siempre.

Tiene la ventaja añadida que puedes ir caminando por el Paseo Marítimo y de paso alimentar el espíritu. Resumiendo: para mí, muy recomendable.