sábado, 12 de marzo de 2011

Visita al Pazo de Meirás

Visita al pazo de Meirás

Por fin el pazo de Meirás, donado a Francisco Franco "en nombre y por cuenta del pueblo" en plena Guerra Civil, podrá ser visto por el resto de los mortales ya que abrirá al fin sus puertas al público antes de finalizar marzo gracias a la normativa de la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia que permitirá visitas, públicas y gratuitas, "como mínimo" durante cuatro días al mes.

El pazo de Meirás, propiedad de la familia de Francisco Franco, lleva casi tres años declarado como Bien de Interés Cultural. Ideado a finales del siglo XIX por la escritora Emilia Pardo Bazán en una antigua propiedad familiar, el singular castillo de tres torres fue el refugio literario y fuente de inspiración de la autora de 'Los pazos de Ulloa'.

Situado en tierras coruñesas, cercanías de la ría de Betanzos, partido judicial homónimo y municipio de Sada, se yergue la altiva e impresionante silueta del Pazo de Meirás, una de las mejores muestras de este tipo de construcciones nobiliarias gallegas. En la historia de la propiedad tras la sublevación militar de 1936, destacados franquistas de A Coruña compraron y ampliaron la propiedad gracias a una campaña de donativos forzosos y dinero público para regalarla en 1938 a Franco en su condición de "jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España". La propiedad, con 66.792 metros cuadrados remozada y decorada bajo las directrices de la esposa de Franco, Carmen Polo, pasó entonces a ser el escenario estival de los casi 40 años de dictadura.

Ahora se pretende la apertura del pazo a todos los visitantes en unas visitas guiadas por las dependencias que tendrán una duración aproximada de una hora y media; se canalizarán mediante un circuito guiado, en gallego o en castellano, y contarán con un control para garantizar la seguridad del pazo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Los donativos para la compra del pazo fueron siempre voluntarios. No existieron donativos forzosos, lo que si hubo fueron donativos de gente para hacer la pelota al regimen, mientras otros daban su vida para luchar contra el.