miércoles, 7 de agosto de 2013

Turismo de catástrofes

Turismo de catástrofes y accidentes
 
Tristemente uno de los lugares más visitados de Galicia en los últimos días es el lugar del accidente ferroviario en Angrois a pocos kilómetros de Santiago de Compostela.
 
En las horas posteriores al accidente miles de afectados y familiares además de autoridades convirtieron el pueblo de Angrois el más visitado y conocido de Galicia y España. Pero pasados ya los días, y teniendo siempre presente la tristeza de las familias afectadas por el accidente el lugar de Angrois se ha convertido en un lugar de peregrinación de curiosos que quieren ver con sus propios ojos la famosa curva por todos conocidos.
 
Pero ¿es necesario? ¿Qué morbo mueve al ser humano?
 
Realizamos este artículo de reflexión una vez que hemos leído este otro artículo de La Voz de Galicia titulado Accidente de Santiago : Turismo de catástrofe en Angrois
 
Os copio textualmente el inicio del mismo y entenderéis la razón de este post
 
«Es aquí, papá, aquí. Mira, hay una marca roja en el suelo». La chiquilla ni siquiera se ha bajado del coche, pero ha reconocido el sitio visto tantas veces estos días por televisión. Son cuatro: un matrimonio joven y dos niñas pequeñas. Aparcan, bajan del coche y siguen el ceremonial espontáneo que no cesa: descender hasta el fondo del pueblo, donde la vía está casi a ras de suelo, y subir luego hasta el improvisado altar de homenaje que ha ido floreciendo en la pasarela. Ese lugar tiene un punto hipnótico. Los curiosos se paran frente a las flores, los escasos mensajes, pero, sobre todo, ante la panorámica que domina el túnel y la curva; una óptica muy parecida a la del pavoroso vídeo que registró el accidente y que dio la vuelta al mundo. Es imposible mirar desde allí y no ver de nuevo el descarrilamiento...
 
A todo esto reiteramos una vez más nuestra admiración y respeto por todos los vecinos de Angrois que no sólo ayudaron el dramático día del accidente sino que aún es hoy tienen que seguir dando explicaciones a curiosos y medios de prensa aunque seguramente sólo tendrán ganas de olvidar.