Estos dos monumentos, situados a ambas orillas del Atlántico, poseen varias similitudes que tienen que ver además con una parte de la historia más profunda de España y de Galicia, y también de Nueva York ya que lo último que veían los miles y miles de españoles que fueron a América era el faro de la Torre de Hércules y esos miles de personas vieron luego otro faro, que era la Estatua de la Libertad, que les dio la capacidad de desarrollarse.
La Torre de Hércules es el único monumento en el mundo, de origen romano, de más de dos mil años, que sigue funcionando como faro, como señal marítima, circunstancia que ha favorecido el hermanamiento con el monumento neoyorquino.
Es un paso importante en las aspiraciones que tiene A Coruña de que la UNESCO declare a la Torre de Hércules Patrimonio de la Humanidad, una distinción que ya tiene el monumento neoyorquino.
